Pentecostés no fue un reemplazo — fue un cumplimiento
El mismo Dios del Sinaí habla ahora desde adentro de cada creyente
«Os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.»
— Ezequiel 36:26